6. Con docentes formados e identificados con su profesión. Dispuestos al trabajo cooperativo y estimulados para la innovación y la investigación.
Para construir la escuela que queremos necesitamos docentes con una alta vocación y preparación. La mejora de la educación sólo es posible si se eleva significativamente la cualificación y valoración social de esta profesión, pues promover en todos los estudiantes verdaderos aprendizajes de calidad es una tarea compleja.
A ser un buen docente no se aprende memorizando teorías sin conexión con la realidad escolar, ni repitiendo formas de actuación basadas exclusivamente en la tradición, sino desarrollando un conocimiento práctico riguroso que sirva para tomar decisiones fundamentadas sobre para qué enseñar, qué enseñar, con qué metodología actuar y de qué manera evaluar. Sigue leyendo


