La educación que queremos

Porque defendemos una escuela verdaderamente pública, inclusiva, coeducativa, ecologista, democrática y laica; porque queremos una escuela, en definitiva, transformadora y liberadora, queremos comprometernos en su construcción desde la reflexión y desde la práctica.

99 preguntas y 99 experiencias

Captura de pantalla 2015-12-30 a las 23.40.31Este documento parte del diagnóstico (que no cabe desarrollar aquí) de la profunda crisis socio-ambiental que afecta ya a nuestras vidas y a la que la educación no puede dar la espalda.

Frente a las propuestas curriculares que enumeran contenidos, este trabajo propone preguntas que desmonten las “verdades” del pensamiento único y construyan un nuevo paradigma cultural, un paradigma que nos permita sobrevivir en el planeta Tierra y hacerlo con dignidad y justicia.

Necesitamos responderlas como individuos, como grupo, como especie habitante de la tierra.

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LIBRO BLANCO DE LA PROFESIÓN DOCENTE. ¿DE QUÉ HABLAMOS?

La educación ha vuelto a pasar al primer plano de la actualidad mediática con la difusión que se está dando a las propuestas del Libro Blanco de la Profesión Docente, encargado por el actual ministro de educación al filósofo José Antonio Marina. Nos parece que hay diversas cuestiones en ello con las que no estamos de acuerdo y creemos que hay que denunciar.

Nos parece que los problemas del sistema educativo hoy se han de afrontar de otra manera. No se precisan salvadores expertos que, desde su posesión de la verdad, nos quieran salvar a todos, sino la participación de todos los implicados en nuestra propia salvación. Esperamos desde hace años la posibilidad de que se abra un debate colectivo, sereno y calmado, sobre el tema de la educación y del profesorado en nuestro país. Lo que se hace es puro electoralismo.

No se puede hablar del perfil del docente que se necesita hoy sin tener en cuenta qué modelo de educación y de persona queremos y para qué sociedad. Si es para crear ciudadanos dóciles y sumisos necesitaremos un profesorado acrítico que sea obediente a lo que le mandan, como ahora sucede. Si queremos ciudadanos protagonistas de su vida, justos, igualitarios, libres, solidarios, participativos y críticos, necesitamos un profesorado bien formado, apasionado con la educación, crítico, libre, justo, solidario, comprometido ética y políticamente con la escuela pública (la única que garantiza el derecho de todos a la educación) y la construcción de una sociedad con mayor equidad y justicia social. Por eso necesitamos otras propuesta en otra dirección. Sigue leyendo

Más allá de París, por Xavier Besalú

Los asesinatos de París por parte de militantes del Estado Islámico escapan a cualquier intento de comprensión racional, pero nos interpelan acerca de nuestras relaciones con el Islam, más allá de la condena sin paliativos y de la compasión por todas las víctimas.

Hace 22 años, el politólogo norteamericano S. P. Huntington pronosticó que los conflictos que cabía esperar del siglo XXI ya no serían entre bloques políticos diferentes (por ejemplo, Rusia y sus aliados contra Estados Unidos, o China contra Japón), ni entre conjuntos geográficos diversos (África contra Europa, el Norte contra el Sur, el Este contra el Oeste….), sino entre lo que él denominaba civilizaciones, y que definía como entidades culturales esencialmente marcadas por la religión. De entre todas ellas, señalaba que el punto de fricción más inmediato se produciría entre la civilización occidental (la suya, la nuestra, de tradición cristiana) y la civilización islámica, tanto por motivos históricos como por el peso de las migraciones de personas de tradición islámica hacia los países de Occidente.

Este tipo de pronósticos, más que prever acontecimientos, lo que hacen es convocarlos, preparar el terreno para que efectivamente se den, justificar las políticas que se quieren impulsar y que, sin estas profecías, parecerían injustificables. En este sentido, el miedo de Occidente hacia el Islam se habría manifestado en dos direcciones complementarias: por una parte, hacia fuera, con acciones de ocupación y de guerra, en ocasiones preventiva, en ocasiones represiva; por otra, y hacia dentro, con acciones, primero simplemente toleradas pero paulatinamente normalizadas, de hostilidad, xenofobia y racismo. Sigue leyendo