¿Quiénes somos?

Captura de pantalla 2016-04-05 a las 2.16.28La Educación que nos Une surge en octubre de 2013 como continuación -mutación inevitable- de la Plataforma Stop Ley Wert, que trataba de alertar a la ciudadanía de la reforma educativa que cocinaba a toda prisa el gobierno conservador del Partido Popular con el Ministro Wert a la cabeza. Esta ley, aprobada finalmente por la fuerza del rodillo parlamentario de quien ostenta la mayoría absoluta, es la versión española de la gran reforma educativa neoliberal que se está operando en gran parte del mundo en las últimas décadas y que pretende supeditar la educación de niñas, niños, adolescentes y jóvenes a los dictados de los poderes económicos y financieros. Esta reforma, como otras que la han precedido a un lado y otro del Atlántico, orienta todo el sistema educativo a satisfacer las necesidades de los mercados, esto es, a formar trabajadores dóciles y versátiles y consumidores acríticos. Naturalmente, la tercera pata de este modelo es el desmantelamineto progresivo de la educación pública y la venta de este suculento pastel al negocio privado.

Hasta el momento, lo que ocurría con la educación parecía cosa exclusiva de los afectados. Así, y hasta hace bien poco, los distintos sectores de la comunidad educativa -estudiantes, familias, profesorado- caminaban por separado, como también lo hacían las distintas etapas -Infantil, Primaria, Secundaria, Universidad- y los distintos territorios del Estado Español. Movimientos educativos caminaban en paralelo a movimientos sociales, y aunque muchas de sus miradas fueran confluyentes parecía que cada uno debía ocuparse en exclusiva de su parcela.

Algo de esto se quebró a raíz del 15M y las sucesivas “mareas” que llenaron las calles de pueblos y ciudades a lo largo de los años 2011 y 2012. Al fin nos sabíamos miembros de un todo, y empezábamos a comprender que el recorte de derechos individuales y sociales que al abrigo de la crisis se estaba sucediendo obedecía a una lógica a la que había que hacer frente colectivamente. Por ello era natural que nos encontráramos quienes desde el ámbito de la educación, la economía crítica, el ecologismo, el feminismo, los movimientos sociales, veníamos propugnando que otro mundo es posible y necesario; que otra educación es posible y necesaria.

Aprobada la reforma educativa, vimos que el peligro era que cundiera la resignación o la asunción del nuevo estado de cosas como algo inexorable. De ahí el cambio de denominación de la plataforma, la incorporación de nuevos colectivos y el trazado de nuevas formas de acción. La Educación que nos Une nacía con una voluntad no solo de denuncia y resistencia, sino también y sobre todo de construcción y visibilización de alternativas.

En la actualidad, La Educación que nos Une está conformada por diferentes colectivos y plataformas como son: Yo Estudié en la Pública, Red IRES, Rosa Sensat, Juventud SIN Futuro, Ecologistas en Acción, Confederación de Movimientos de Renovación Pedagógica, Attac España, Foro Mundial de Educación, Plataforma en Defensa de la Educación Infantil 0-6 y Oxfam Intermon, que ofrecen su propia mirada con respecto a  un objetivo y una visión común.

¿Qué aporta una Plataforma como la nuestra a la construcción de un discurso educativo contrahegemónico? En primer lugar, creemos, una mirada poliédrica y plural sobre la educación que aborda, desde distintas perspectivas, una escuela que amenaza con pasar de los rígidos modelos conservadores de antaño a los modernos dictados neoliberales.

Nuestra mirada no puede ser solamente la de una parte de la comunidad educativa, sino la de una ciudadanía que va de la mano de los movimientos sociales que han abierto la posibilidad de ese otro mundo posible atento a romper con el modelo político, económico y social heredado y puesto al servicio de una minoría. No podemos cambiar la escuela sin transformar el mundo. No podemos transformar el mundo sin cambiar la escuela. Nada podrá cambiar si no cambia también la percepción social de lo que significa enseñar y aprender, y si no se modifica esa mirada individualista y competitiva con que muchas familias abordan la educación de sus hijos e hijas. También debemos trabajar en el cuestionamiento de ese marco.

Con la incorporación de la Plataforma en Defensa de la Educación Infantil 0-6 hacemos nuestros en La Educación que nos Une los planteamientos que llevan mucho tiempo  reivindicándose desde diferentes espacios tras los ataques sufridos a esta etapa y que después llegarían sistemáticamente a todas las demás. Los más pequeños son los más importantes (y lo más vulnerables), y por eso defendemos una educación desde el nacimiento. Estamos convencidos de que la educación infantil es fundamental para una correcta orientación y funcionamiento de los procesos evolutivo, madurativo y de desarrollo en la infancia, factores que posibilitan la felicidad presente de niñas y niños y la educación posterior.

La calidad de las acciones de la Educación Infantil pueden condicionar en buena medida el equilibrio de cada individuo y la potencialidad del proceso educativo posterior, por eso es fundamental que las niñas y niños de estas edades se desarrollen en las mejores condiciones posibles.

La educación infantil es quizá el espacio educativo donde es más evidente que la escuela que necesitamos es una escuela para vivir. Es allí donde aprendemos que somos interdependientes, y tenemos que esperar, compartir y construir en grupo. También allí descubriremos que la vida buena depende de las lechugas, el agua, los gorriones, el pan, los abrazos, y de las manos que nos los acercan. En definitiva, que somos no sólo interdependientes, sino ecodependientes.

Somos una plataforma diversa y abierta que mira a la educación porque es pieza imprescindible para ver otro mundo y mira al mundo porque necesita de él para construir otra educación. Somos conscientes de que nuestro objetivo último no es una escuela digna, sino vidas dignas para las personas en una sociedad justa y sostenible.

No se trata de ofrecer recetas o proponer métodos concretos. Se trata de ofrecer a la comunidad educativa y a la ciudadanía en su conjunto el placer de la utopía. Es la hora de dejar de lado la pedagogía gris, ilusionar e ilusionarnos. Se abre un escenario de transformación real del modelo de escuela pública. La escuela pública como garantía de un modelo de ciudadanía crítica y participativa. Debemos así recuperar el debate sobre educación y sacarlo afuera, romper los muros de la escuela. Una escuela abierta al entorno físico, social y cultural.

La educación como responsabilidad pública también es comprender que no es una cuestión individual, sino colectiva. Desde el momento en el que obviamos esta cuestión se anula la capacidad de respuesta colectiva y de acción política. Por eso debemos romper los marcos que nos imponen, que nos atomizan. Un claro ejemplo son las mareas por la educación pública antes mencionadas. De este modo hicimos posible la colectivización no sólo de la protesta, sino también de la propuesta. Se reclama un nuevo modelo educativo a gritos y para ello es necesario establecer procesos que nos permitan llegar a un consenso social amplio. Que permitan además mirarnos y reconocernos en todo el sistema educativo en su conjunto como un todo, como unidad y espacio compartido.

Además, una educación pública es aquella que se fundamenta en los principios democráticos. Esta responsabilidad de los poderes públicos ha de ser garantizar la educación como derecho universal a toda la ciudadanía y en condiciones de igualdad. La Escuela, como institución creada para su aplicación, debe mantener la neutralidad ideológica, propia de un Estado aconfesional. Su carácter laico, por tanto, se desprende directamente de ser una institución fundamental de la res publica.

Del mismo modo, el sistema educativo no puede permanecer ajeno a la crisis ambiental que ya amenaza nuestras condiciones de vida. Es necesario modificar la comprensión y la relación de la escuela con el territorio y aprender a vivir con una reducción significativa de materiales, energía y residuos. Para ello es necesario reducir la huella ecológica de los centros educativos y cambiar el currículum, de modo que nos permita comprender las relaciones de interdependencia entre los seres humanos y de ecodependencia con nuestro medio vivo y actuar en consecuencia.

Una escuela para un mundo sostenible debe investigar sobre los límites del planeta, el declive energético, los ciclos completos de materiales o la crisis de los cuidados, enseñar a autoabastecernos, escuchar las reflexiones de la economía ecológica y la economía feminista o preguntarse por las necesidades humanas, entre otros muchos asuntos. Necesitamos de la escuela para construir una cosmovisión respetuosa con la humanidad y con el planeta. En definitiva, debemos responder: ¿Qué educación para qué mundo?

Por ello, tenemos dos líneas de trabajo fuertes. Por un lado, queremos incidir en las políticas públicas y, para ello, trabajamos con otras organizaciones y colectivos en iniciativas como http://porotrapoliticaeducativa.org/ y http://poletika.org/es/ y, por otro, tenemos el objetivo de influir en la construcción colectiva de un discurso compartido frente el discurso hegemónico que se concreta en una serie de políticas al servicio de la minoría. Además, esta labor se concreta a partir de la visibilización  de experiencias transformadoras que ya se están realizando y la difusión de claves que permitan un modelo educativo que cambie el mundo.

Somos herederos de un modelo político, económico, social y cultural agotado que no queremos, con el que no nos sentimos reconocidos ni participes. Es necesario generar nuevos espacios y cambiar los actuales. No es un problema de educación o formación, es de modelo, de gestión y de oferta de empleo para un mercado de trabajo precario y caduco.

Ante todo esto, como plataforma encaminamos nuestra acción a la lucha en favor de una educación pública, laica, gratuita y de calidad que, por un lado, garantice la igualdad de oportunidades y combata las desigualdad y, por otro, una educación que construya una ciudadanía comprometida y responsable con los derechos humanos y el planeta.