La OCDE, a través de las pruebas PISA, establece como prioridad educativa la educación financiera. Como organismo económico que es, la OCDE no tiene un interés especialmente humanístico al mirar a los ciudadanos y ciudadanas, así que entendemos muy bien de dónde vienen sus prioridades.
Al margen de la irrisoria desventaja que España ofrece respecto de la media de los países de la OCDE en el conocimiento de las finanzas, China - el país mejor situado- no debería convertirse en el ejemplo que marque nuestro horizonte educativo. Un país que desatiende constantemente los Derechos Humanos y que basa su economía en un desarrollismo ilimitado tiene poco que aportar a la reflexión que entre todos hagamos sobre la educación que queremos. Sigue leyendo


