El Foro Mundial de Educación, una experiencia necesaria

Del 21 al 23 de enero hemos celebrado en Canoas (Río Grande do Sul – Brasil) una nueva edición del Foro Mundial de Educación (FME). En esta ocasión se trataba de una edición temática, en la que con más de 4.000 personas inscritas hemos intentado abordar la problemática de las regiones metropolitanas y las periferias.

Pese al calor sofocante que Río Grande do Sul sufrió en enero, las temperaturas más elevadas desde hace un siglo, personas procedentes de 14 países, representando o perteneciendo a 29 organizaciones o entidades internacionales y a 161 brasileñas, debatieron, a través de una propuesta que incluía mesas de debate y grupos de trabajo, experiencias y alternativas de Gestión Democrática, Sustentabilidad, Derechos Humanos, Diversidad e Inclusión, la Educación en el Paradigma Emergente y las Resistencias ante las políticas neoliberales. Un debate que se inició virtualmente desde noviembre de 2013, mediante el espacio colaborativo de la web del FME.

El FME es una experiencia que se inició en 2001 en Porto Alegre (RS-Brasil) como parte del proceso del Foro Social Mundial (FSM). Desde aquel momento pasó a constituirse como uno de los más amplios espacios para la articulación de iniciativas sociales para el desarrollo del pensamiento crítico y la construcción de alternativas al orden neoliberal. Sin embrago, esta experiencia solo logró consolidarse América Latina y especialmente de Brasil. Así, mientras que en Porto Alegre, Belém do Pará o Sao Paulo llegaban a superarse la presencia de veinte mil personas (¡¡cien mil en Sao Paulo!!), la presencia del FME en los espacios de Nueva Delhi, Dakar o el reciente FSM de Túnez fue prácticamente simbólica.

En Europa las dificultades fueron mayores. El eurocentrismo imperante, incluso entre las organizaciones de izquierda, y el control de los espacios de debate europeo por las burocracias de los sindicatos tradicionales, impidieron el desarrollo de este proceso. La oposición de la Red de Educación existente dentro del Foro Social Europeo fue una constante durante estos años. La Asamblea que la Red celebró en Valencia en 2009 y la propia Asamblea de Educación del Foro Social Europeo de Estambul en 2010 fueron los últimos intentos de avanzar en este proceso. Después incluso la propia red cayó en el vacío.

En Córdoba (2005) pudo celebrarse el I Foro Social Ibérico por la Educación (FSIPE) que a su vez fue la primera, y única ocasión hasta el momento, en que los movimientos sociales del estado español y portugués pudieron reunirse y debatir políticas antineoliberales. Vencer esta resistencia fue posible gracias a la voluntad de dos integrantes de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Internacional del FME y su residencia en el Estado español y el apoyo de los Movimientos de Renovación Pedagógica y de la Confederación de STEs.

Hoy tampoco soplan vientos favorables en América Latina para la continuidad del modelo democrático y abierto desarrollado por el FME en los últimos años. También una parte del movimento sindical no apuesta por potenciar plataformas unitarias que desarrollen procesos autónomos. De hecho, salvo las organizaciones pertenecientes a la Confederación de Educadores Americanos (CEA), los restantes sindicatos han dejado de participar en los proceso de construcción del FME. A ello, debemos añadir el cansancio y debilidad de muchos de los movimientos sociales y ONGs que trabajan en educación. Con ellos, el FME tendría que disputar las posibles subvenciones para sobrevivir. Dichos recursos obligan a estas organizaciones a invertir en proyectos propios y los aleja de sustentar estructuras unitarias. No hablemos de las posibilidades para las organizaciones europeas que apoyaron desde el principio al FME. La crisis recortó tanto sus recursos humanos y materiales, que bastante hacen con mantener la resistencia en sus territorios. Si a ello añadimos que, algunos gobiernos progresistas de América Latina, consideran que por el hecho de haber llegado al poder ya no tiene sentido el apoyo a plataformas que pueden ser críticas con sus políticas, el plato está servido.

En el FME nos encontramos con ese dilema. Las organizaciones consideran necesaria su continuidad, pero es difícil garantizar un proyecto conjunto de trabajo. La esperanza de continuidad sin embargo no queda lejos. Hay otras fórmulas y propuestas a explorar. El proceso de construcción de la Cúpula de los Pueblos de Río+20 abrió la posibilidad de coordinación del FME con otras plataformas y organizaciones existentes en América Latina (ICAE, CEAAL, Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación, etc. Este proceso cristalizó con la creación del Grupo de Educación Internacional que, vinculado al FSM, ha realizado diversas actividades y proyectos conjuntos desde entonces. La voluntad que tenemos, algunas personas u organizaciones del FME, es seguir por ese camino. La presencia de Ciudadan@s por la Educación Pública, como de otras redes, en el FME de Canoas y el deseo manifestado de seguir trabajando conjuntamente, es un nuevo aliento a la búsqueda de espacios para avanzar.

Otra educación es posible y necesaria.

Para saber más: http://www.forummundialeducacao.org/

Albert Sansano Estradera

SE CI Foro Mundial de Educación. Coordinador

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