Archivo por meses: abril 2015

De cómo convertir el Quijote en alambrada de apartheid educativo

apartheid soneto avelino_araujo

(A vueltas con las evaluaciones externas en la Comunidad de Madrid)

Evaluar la competencia lectora en 3º ESO con un texto del Quijote es, además de un despropósito, un grave agravio comparativo para el alumnado inmigrante.

Sin duda alguna, los centros que tengan escolarizados a más estudiantes cuya primera lengua no es la lengua de Cervantes, sacarán peores notas.

Luego la Comunidad (de Madrid) publicará unos rankings de centros que “certificarán objetivamente” la calidad de los mismos. Los centros con buenas notas serán los buenos. Los centros con malas notas serán los malos.

A los malos se les propondrá como plan de mejora que dediquen más horas (incluso las de tutoría) a la preparación de la prueba: morfosintaxis por un tubo y, quizás, más horas de Quijote. (Y como andamos de efemérides, quizá de Góngora y Quevedo, por si caen el año próximo).

La clasificación de los centros será publicada a bombo y platillo por la Consejería de Educación aduciendo la necesaria transparencia y rendición de cuentas de sus docentes.

Como los centros que estén muy arriba en el ranking serán muy demandados, dichos centros podrán seleccionar a su alumnado dando, por ejemplo, un punto adicional en los baremos de admisión a quienes sacaron buenas notas en la evaluación externa precedente.
La composición social de los centros se polarizará más y más y tendremos una sociedad cada vez más fracturada e injusta, pues segrega a su alumnado y ofrece más oportunidades a quienes más tienen.
La ciudadanía -alumnado, profesorado y familias- no verán escapatoria a este perverso bucle de competitividad e individualismo, pues desafiar las instrucciones de arriba hace temer severas represalias.

¿Alguien se cree de verdad que la calidad de la educación de un centro depende de que se conteste con más o menos pericia a unas preguntas sobre un texto del siglo XVII y se analice sintácticamente una oración?
Pobre Don Quijote, él si comprometido con ayudar a los menesterosos y socorrer a quienes consideraba víctima de injusticias. Si supieran que quieren convertirlo en alambrada que separa a los afortunados de los infortunados…
Y pobres estudiantes nuestros, que anteayer leían con estupor un texto indescifrable, dicen que bellísimo, pero lleno de palabras que dejaron de usarse hace más de 300 años.

 

El “Rendimiento escolar” o la trampa del elefante

La horca del estudiante

En tiempos de evaluaciones externas y anunciadas reválidas, rescatamos un magnífico artículo de Mª Ángeles Llorente, miembro de la Federación de MRPs del País Valencià, escrito… en 2005.

Deberíamos aclarar muy bien de qué estamos hablando cuándo hablamos de “rendimiento escolar”.

Cuando una se encuentra con estas dos palabras “Rendimento Escolar”, cuando menos le invade una cierta sensación de malestar. Sin duda sabemos muy bien lo que esconden detrás:

  • Una concepción mercantilista del Sistema educativo frente a una concepción humanista de la Educación.
  • Una percepción del alumnado del profesorado y del sistema educativo como productos en los que se invierte para que sea rentables.
  • Una concepción del saber basada en aprendizajes conceptuales, memorísticos y sin relevancia alguna: la instrucción frente a la educación global de la persona.
  • Una tendencia uniformizadora y terriblemente injusta que busca medir a todos/as (alumnado, ,profesorado, centros…) por el mismo rasero, sea cual sea su nivel de partida.
  • Una concepción que busca segregar a un amplio sector de alumnado , excluyendo cuanto antes del sistema a aquellos/as que, según ellos, han fracasado, suspendido o no quieren aprender lo que las editoriales han decidido que tienen que aprender.
  • Una tendencia clara a culpabilizar al alumno/a porque no se esfuerza y al profesor/a porque es un vago, no se forma, no trabaja lo suficiente o no es lo bastante autoritario.
  • Un intento, en definitiva, de utilizar el “rendimiento escolar” como índice para valorar la calidad de los sistemas educativos, sin tener en cuenta otros factores mucho más relevantes como la estructura del sistema, los contenidos excesivos, la excesiva fragmentación curricular, la consideración del profesorado, los sistemas de acceso, la formación docente , la tipología del alumnado, los recursos con los que se cuenta, la inversión en educación, la falta de democracia en los centros, etc.

Y es que deberíamos aclarar muy bien de qué estamos hablando cuándo hablamos de “rendimiento escolar”. Las personas que estamos a diario en la escuela, trabajando con los alumnos/as y con sus familias, y que ya hace años que practicamos una evaluación continua, formativa y orientadora no sólo del alumno/a, sino de todo el proceso, sabemos que una cosa son las calificaciones que obtiene el alumno/a y otra su rendimiento. Vemos a diario cómo alumnos/as con necesidades educativas especiales, con problemas de aprendizaje concretos, con problemas de desescolarización o escolarización tardia, con problemas familiares…, por mucho que esfuercen dificilmente alcanzarán lo que se llaman “niveles mínimos” en el periodo de su escolarización obligatoria. Estos niños/as tienen un rendimiento excelente en función de su situación de partida y de sus posiblidades, porque se esfuerzan con ahínco para mejorar ; pero claro, esto no ocupa, ni preocupa a los expertos, inspectores/as teóricos de la Administración o políticos incapaces que se dedican a medir el rendimiento de los niños y niñas como si de máquinas de coser fabricadas en serie se tratase. Sigue leyendo

Las evaluaciones externas de hoy, antesala de las reválidas de mañana

Oponerse a las CDI

Hoy han tenido lugar las (mal llamadas) Pruebas de Conocimientos y Destrezas Indispensables (CDI) en la Comunidad de Madrid para 3º de ESO: ensayo general de las reválidas que la LOMCE impondrá en todo el Estado. Alertamos de la obsesión que esta cita anual está desatando. Una cita, además, cuya única función es el establecimiento de rankings de centros. El sacrificio de los valores auténticamente formativos que se encuentran fuera del marco de las CDI es ya, lamentablemente, un hecho palpable en los institutos de Madrid.

Se echa en falta en el profesorado una mirada más crítica, menos sumisa, ante unos exámenes sostenidos en un clima de lucha por ver quién escapa de los últimos puestos. Porque enseñar ya no es el objetivo. El objetivo es vencer, salir airoso, salvar el pellejo del centro. Y porque los alumnos y alumnas ya no son un fin, sino un medio para conseguirlo.

Con las reválidas a la vuelta de la esquina, y observando el viraje que en Madrid han impuesto las CDI en los curso que las sufren, apelamos al compromiso que los docentes tienen con su profesión, mucho más noble que el de modelar estudiantes artificiales para una sola prueba. En palabras de Saint Exupéry, “en la vida no hay soluciones, sino fuerzas en marcha”. Luchemos, pues, por el carácter transformador que la escuela democrática nos exige y situemos al alumnado en el lugar que se merece.

No a las CDI, no a las reválidas.