Madrid con nosotr@s: aprender participando

el nuevo enemigoContrariamente a lo que habitualmente se dice para justificar la necesidad de un pacto educativo, en el Estado español, a pesar de los diferentes cambios legislativos en esta materia no ha habido una transformación profunda de nuestro sistema educativo que diera una respuesta democrática real que fomente la participación de toda la comunidad educativa y que proponga nuevas formas de aprender. Desde las últimas décadas, lo que se ha venido haciendo es el desarrollo de políticas educativas neoliberales siguiendo las directrices que emanan de organismos supranacionales que no han sido elegidos democráticamente. Desde los sectores disidentes con el proceso de mercantilización de los espacios educativos, se suele criticar la cada vez más estrecha relación entre las universidades y las empresas, la reducción sistemática de inversión pública en educación o el desigual acceso a la educación (precio de los libros escolares, tasas universitarias, asistencia obligatoria, horarios desorbitados etc.) Pero mercantilizar la educación no es solo esto, si no también enfocar el conocimiento que se enseña en las aulas a una realidad social y económica muy concreta. De esta forma, la educación que vivimos está basada en la competitividad, la eficiencia de resultados, el rechazo a la creatividad y el pensamiento crítico, el trabajo individualista y, en definitiva, la supresión de prácticas colaborativas y cooperativas.

Ante esta situación, se han ido desarrollando mecanismos de resistencia mediante los que hemos tratado de decir “basta” y recuperar una educación pública que realmente sea para todas las personas. En este sentido, en los últimos años las protestas articuladas tanto por el movimiento estudiantil como por el profesorado, han supuesto una parte esencial del movimiento generalizado de protesta en el Estado español. Las personas escépticas no tardarán en decir que, al final, nada ha servido para parar los pies de los impositivos gobiernos. Pero sea cual sea el resultado de la contienda, lo que es innegable es que los lazos creados al calor de las luchas han generado una red de vínculos donde se encuentra el germen de cualquier posible transformación. Y es en esa comunidad reivindicativa en la que hemos crecido, donde también hemos pasado de la protesta a la propuesta. Aunque menos mediáticos que las grandes manifestaciones, los espacios donde generar un conocimiento diferente al que quieren imponernos han ido surgiendo. De forma dispersa han aparecido proyectos de aprendizaje autónomo, como pueden ser la Universidad Nómada, las charlas y debates en Centros Sociales o los seminarios independientes de las instituciones educativas. Es en este sentido, el de generar y compartir pensamiento autónomo y transformador, que se inscribe la última propuesta de Juventud Sin Futuro. La lucha no solo está en la calle, sino también en las aulas.

El proyecto de Juventud SIN Futuro, Madrid con nosotr@s, consiste en un taller que busca que el alumnado se sienta involucrado y participe de la sociedad en la que vive, sabiéndose capaz de intervenir en la realidad para cambiarla. Por ello el taller no está pensado simplemente para fomentar el debate entre el alumnado, sino que va más allá y le ofrece la posibilidad de participar efectivamente en la elaboración de una “tabla de demandas de la juventud”. Esto es así debido a que el taller Madrid con nosotr@s es parte de un proyecto más amplio de JSF, un proceso participativo entre la juventud de Madrid. Pretendemos elaborar una serie de reivindicaciones y demandas que expondremos a las diferentes candidaturas ciudadanas con el fin de que las incluyan en sus programas electorales para las elecciones municipales y autonómicas de 2015. Por ello, el objetivo último del taller es que las personas jóvenes aporten ideas para la configuración final de este “tabla de demandas de la juventud”.

Desde JSF creemos que no basta con enseñar en Ciencias Sociales cómo funcionan las instituciones del Estado o de qué manera los revolucionarios franceses de 1789 elaboraron, con la participación de miles de ciudadanos, hojas de quejas al gobierno; sino que el verdadero aprendizaje está en la práctica, en que la comunidad educativa (de la que el estudiantado debería ser protagonista), vea en las instituciones una realidad cercana en la que intervenir para cambiar la sociedad y su entorno más cercano, la protesta y la propuesta como una actividad social necesaria para poder hacer de Madrid un lugar de todas y todos. Tal y como escribe la filósofa Marina Garcés, se trata de generar un conflicto dentro de lo establecido que suponga, desde las mismas entrañas de lo dado, el éxodo hacia un lugar más habitable, que ha de construirse a cada paso con nuestra propia actividad; con el objetivo de configurar mundos materiales habitables y universos de sentido libremente, en igualdad y de manera compartida. Autonomía es reapropiarnos colectivamente de la capacidad de ver, transformar y cuidar el mundo [ii].

[i] Otro pacto educativo es posible, Cesar Cascante, 2010.
[ii] Posar-se en curs. Delsmovimentseducatius a una educación en moviment, Marina Garcés en Tempsd’Educació, 47, 2014.

Contacto: madridconnosotras@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *