Enmienda a la totalidad del neoliberalismo

Juanjo Delapeña

Juanjo Delapeña

A través de un determinado tipo de educación, la del pensamiento único, se ha venido gestando este modelo depredador denominado Neoliberalismo que se aplica, entre otras cosas, a destruir también la verdadera educación cimentada en experiencia, implicada en valores, movilizada por criterios amplios de diversidad y aplicada a desarrollar capacidades, pensamiento crítico e inteligencia; ésa que procura el desarrollo de la persona, su medio social y natural. En este tipo educativo, más acorde con el ser humano y con los planteamientos adquiridos a lo largo de cuatro mil años de historia, la educación tiene por obligación procurar la felicidad de la persona, dotarla de herramientas de continuidad y de sensibilidad suficiente para convertir al ser humano en un elemento proyectado en beneficio de sí mismo, de la sociedad en la que vive y con influencia favorable sobre el medio ambiente.

 El mismo año que detenían a Pinochet, empezaba la primera fase de la moneda única para Europa y se elegía como premio Nobel de Literatura a José Saramago, nacía ATTAC; desde entonces no hemos dejado de denunciar el modelo neoliberal y las cuantiosas pérdidas que su sistema económico producía a la sociedad en su conjunto. Nuestros argumentos han sido referentes en el constante rechazo a lo que es su esencia fundamental: la mercantilización o financiariación de todo cuanto es capaz de producir pingües beneficios de un golpe y con escaso esfuerzo. Es tanta el ansia de riqueza para la élite de los elegidos, que el sistema sólo sabe de números en aumento constante en cuentas bancarias, cuanto mas ocultas mejor, y pone precio a todo; más vive quien más tiene; más accede al aprendizaje, quien más puede. Han acabado convirtiendo los derechos en privilegios al transformar todo en puras mercancías; también la educación.

Ese ansia permanente de poder y control se logra a través de la conversión en materia financiera desde los recursos naturales o la educación, hasta la propia vida. Se liberalizan los mercados que viajan sin control y se persigue a las personas o se las somete también a las necesidades que marcan las grandes trasnacionales, las empresas del Ibex 33 y semejantes que quieren alumnos “educados” en función de los objetivos de ganancia rápida especulativa y sin principios ; al resto les encasillan para mano de obra barata. El sistema ha generado la uniformidad, por arriba y por abajo, con la contradicción de haber fomentado el individualismo; además ha producido una enorme fractura social entre ricos y pobres en aumento y se mueve en un complejo entramado incontrolable de tela de araña que permite la corrupción. Hoy el planeta está infectado de neoliberalismo.

Anunciamos desde el principio la llegada de una dictadura feroz y perversa, la de los mercados, pero hemos sido lentos para atajarla y ya nada se libra de su impronta ficticia. Esos seres invasores se han apoderado también de Europa, original heredera de la Ilustración y único fortín construido para un mundo de personas con su más o menos desarrollado Estado del Bienestar. La dictadura de los mercados, camuflada con perversa intención en la democracia de los pueblos, es la que ha permitido que familias enteras se vean abocadas en este “primer mundo” a la miseria; que los enfermos se sumerjan en la incertidumbre de superar su enfermedad; que los países vivan sometidos y esclavizados a los rigores de una deuda impagable; que los más vulnerables se vean marginados y rechazados por el sistema, se les retiren los apoyos niveladores para la superación de su día a día con dignidad y así sucesivamente…. Fruto de esa educación nos hemos convertido en cobayas, zombis o robots; nos hemos creído culpables y doblegado a las consecuencias de protocolos aplicados por economistas con míseros aprendizajes preparados únicamente para desarrollar su sistema; una economía convertida en fríos números sin relevancia para el mundo real de las personas y que ha dibujado una Humanidad perdida en la que no nos reconocemos. Hemos sido pasto del pensamiento único que dice que el mercado pone en orden el Mundo. Por tanto presentamos una enmienda a la totalidad de este sistema precario para construir futuro, inútil para los pueblos y estados y perjudicial para la vida y la Naturaleza. Hay alternativas si rechazamos ese modelo mortífero y gris y empezamos a educar para enseñar a ver las estrellas, pues como decía Saramago: “Si hay que buscar el sentido de la música, de la filosofía, de una rosa, es que no estamos entendiendo nada”.

Veáse: http://www.attac.tv/2012/10/17956